28/02/2026

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El truco del corcho: el gesto secreto que puede mejorar tu asado

Antes de tirar la primera tira a la parrilla, muchos asadores recomiendan un paso clave: frotar un corcho natural sobre las varillas calientes. Este método sencillo ayuda a limpiar, desengrasar y evitar que la carne se pegue, mejorando el resultado final del asado.

En la gastronomía porteña, el asado es religión. Y como toda religión, tiene rituales. Más allá del corte elegido o del punto exacto de cocción, existen pequeños detalles que pueden marcar la diferencia entre un asado correcto y uno memorable.

En los últimos tiempos, un truco empezó a circular fuerte entre aficionados y asadores experimentados: pasar un corcho natural por la parrilla antes de empezar a cocinar.

Puede sonar raro. Pero tiene su lógica.

Por qué el corcho puede cambiar tu parrilla

La técnica es sencilla: se trata de frotar un corcho natural sobre las varillas cuando ya están calientes, pero sin llamas altas.

¿El objetivo? Mejorar la superficie de cocción antes de apoyar la carne.

Uno de los principales beneficios es que ayuda a remover restos carbonizados de asados anteriores. Esos residuos, aunque no siempre se vean, pueden afectar el sabor y la textura de la nueva tanda de carne.

Además, el corcho absorbe parte de la grasa acumulada en la superficie. Esto reduce el exceso de humo y evita que se generen llamas inesperadas que puedan quemar la carne.

En un contexto donde los restaurantes en Buenos Aires compiten por ofrecer la mejor experiencia parrillera, estos detalles hacen la diferencia.

Menos carne pegada, mejor presentación

Uno de los problemas más comunes en la parrilla es que la carne se adhiera a las varillas.

Cuando la superficie no está bien limpia o tiene restos de grasa vieja, es más probable que el corte se pegue y se rompa al intentar darlo vuelta. El resultado: piezas desprolijas y una cocción más complicada.

Al pasar el corcho, la parrilla queda parcialmente desengrasada y más limpia. Esto reduce la adherencia y facilita el manejo de la carne.

La explicación está en la naturaleza porosa del corcho, que arrastra suciedad sin romperse fácilmente y soporta el calor moderado sin desintegrarse.

Paso a paso: cómo aplicar el truco correctamente

La técnica no tiene misterio, pero sí requiere seguir algunos pasos simples:

1. Calentar la parrilla
Primero, encendé el fuego y dejá que la estructura tome temperatura. No se aplica en frío.

2. Elegir el momento adecuado
Cuando las varillas estén calientes, pero sin llamas altas ni fuego vivo directamente debajo, es el instante ideal.

3. Usar una pinza
Sujetá un corcho natural con una pinza para evitar quemaduras. La seguridad siempre va primero.

4. Frotar con firmeza
Pasá el corcho por las varillas ejerciendo presión constante, recorriendo toda la superficie de cocción.

5. Retirar residuos
Al finalizar, podés pasar un trapo seco o papel absorbente para eliminar los restos sueltos.

Algunas recomendaciones sugieren que, después del corcho, se pase medio limón para reforzar el efecto desengrasante y dejar un aroma fresco en la parrilla.

Advertencias clave (para no arruinar el asado)

No cualquier corcho sirve. Es fundamental que sea natural.

Los corchos sintéticos pueden derretirse con el calor y dejar residuos indeseados sobre la parrilla, algo que nadie quiere cuando está por preparar un asado.

También es importante aclarar que este método no reemplaza una limpieza profunda con cepillo de acero si la parrilla está muy sucia. Funciona mejor como mantenimiento regular o como paso previo antes de cada cocción.

Es un complemento, no un sustituto total.

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