24/03/2026
Mientras muchos recorren restaurantes en Buenos Aires buscando sabores de temporada, hay quienes prefieren producirlos en casa. Plantar árboles frutales en otoño es una forma simple de acercarse a la naturaleza y disfrutar frutas frescas en primavera, con un proceso tan gratificante como delicioso.
Del jardín al plato: el placer de cultivar lo que comés
En una ciudad donde la gastronomía porteña tiene un lugar central y siempre aparece la pregunta de dónde comer en Palermo o en otros barrios, cada vez más personas miran hacia otra tendencia: producir alimentos en casa.
No se trata de montar una gran huerta ni de tener un campo. Con un pequeño jardín, patio o incluso un espacio reducido, es posible plantar árboles frutales que, con el tiempo, pueden regalar cosechas propias.
Y el otoño es el momento ideal para empezar.
Por qué el otoño es perfecto para plantar
Durante esta estación, las temperaturas más suaves ayudan a que las plantas desarrollen raíces fuertes.
Mientras el árbol permanece en reposo durante el invierno, el sistema radicular se establece en la tierra. Esto permite que, cuando llegue la primavera, el crecimiento sea más vigoroso.
Ese proceso es clave para lograr plantas saludables que, con el tiempo, puedan dar frutos.
Duraznero: un clásico que nunca falla
El duraznero es uno de los árboles frutales más elegidos para jardines y patios.
Plantarlo en otoño permite que sus raíces se fortalezcan durante los meses más fríos. Así, cuando llegue la primavera, la planta podrá desarrollarse con mayor energía.
Este árbol necesita recibir buena cantidad de sol y crecer en un suelo con buen drenaje.
Además de sus frutos, tiene otro atractivo: antes de producir duraznos, ofrece una floración rosada que transforma el jardín y lo llena de color.

Ciruelo: resistente y fácil de cuidar
Otra opción muy valorada para plantar en esta época es el ciruelo.
Se trata de una especie que se adapta muy bien al otoño porque utiliza el invierno como período de reposo para asentarse en la tierra.
Cuando llega la primavera, el árbol se destaca por sus flores blancas o rosadas, que anticipan el desarrollo de sus frutos.
Para mantenerse saludable necesita riegos moderados y podas suaves, cuidados simples que permiten sostener su crecimiento sin demasiadas complicaciones.

Peral: delicado y productivo
El peral también se beneficia de ser plantado durante el otoño.
Al igual que otros frutales, aprovecha el invierno para fortalecer su estructura bajo tierra y prepararse para el ciclo siguiente.
En primavera aparecen sus flores blancas, que anuncian la futura producción de peras.
Este árbol tolera bien las bajas temperaturas, aunque necesita buena exposición a la luz solar para desarrollarse correctamente.

Más que frutas: los beneficios de tener árboles en casa
Cultivar árboles frutales no solo permite cosechar alimentos frescos.
También tiene un impacto positivo en el entorno. Estas plantas ayudan a mejorar la calidad del aire, generan sombra y atraen polinizadores como abejas y mariposas.
Además, aportan valor estético al jardín. Muchas especies ofrecen floraciones vistosas que cambian el paisaje a lo largo del año.
En otras palabras, transforman un simple espacio verde en un pequeño ecosistema.
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