31/07/2026
Guardar bananas de la manera correcta puede ayudar a mantener su textura, evitar que se pongan negras demasiado rápido y prolongar su frescura durante varios días. Aunque muchas personas las dejan sobre la mesada o las guardan en la heladera apenas las compran, el mejor lugar depende de su punto de maduración.
Si todavía están verdes o apenas amarillas, lo ideal es dejarlas a temperatura ambiente, en un lugar fresco, seco, ventilado y lejos del sol directo. Si ya están maduras, en cambio, se pueden pasar a la heladera para retrasar el deterioro de la pulpa, aunque la cáscara se oscurezca.
Las bananas son frutas climatéricas, es decir, continúan madurando después de la cosecha. Durante ese proceso producen etileno, un gas natural que acelera la maduración y también puede influir sobre otras frutas y verduras cercanas.
Por eso, si se dejan junto a manzanas, peras, paltas, tomates u otras frutas maduras, pueden ponerse blandas y negras más rápido. EUFIC recomienda evitar almacenarlas junto a productos sensibles al etileno si se busca conservarlas por más tiempo.
El calor y la luz directa también aceleran el proceso. Una cocina muy calurosa, una ventana con sol o una bolsa cerrada pueden hacer que pierdan firmeza en pocos días.

El mejor lugar para guardar bananas que todavía no están completamente maduras es un espacio fresco, seco, ventilado y sin sol directo. Puede ser una zona de la cocina alejada del horno, de la ventana y de otras frutas.
También conviene mantenerlas colgadas en un gancho para bananas o apoyadas sin presión sobre una superficie. Al estar colgadas, reciben mejor circulación de aire y se reducen los golpes o marcas de apoyo que aceleran el deterioro.
Si no hay gancho, se pueden dejar en una frutera amplia, sin amontonarlas y separadas de frutas muy maduras.
Colgar las bananas ayuda a que no queden aplastadas contra la mesada o contra otras frutas. Esto reduce los puntos de presión, que suelen convertirse en manchas blandas y oscuras.
Además, la circulación de aire alrededor de la fruta es más pareja. Esto ayuda a que maduren de forma más uniforme y evita que se acumule humedad en una zona puntual.
No es una solución mágica, pero sí un cambio simple que puede sumar varios días de buena conservación, especialmente cuando las bananas se compran verdes o apenas amarillas.

Uno de los errores más comunes es dejarlas al sol o cerca de una fuente de calor. Las temperaturas altas aceleran la maduración y hacen que la pulpa se ablande antes.
Otro error es guardarlas pegadas a otras frutas. Como las bananas producen etileno y también responden a ese gas, el contacto con frutas maduras puede acelerar el proceso.
También conviene evitar bolsas cerradas. Si quedan encerradas, el etileno se concentra alrededor de la fruta y la maduración avanza más rápido.
La heladera no es la mejor opción para bananas verdes, porque el frío puede afectar su maduración normal. UC Davis advierte que la exposición a temperaturas bajas puede provocar problemas de maduración y oscurecimiento en bananas sensibles al frío.
Sin embargo, cuando las bananas ya están maduras, la heladera puede ser útil. El frío ralentiza el deterioro y ayuda a conservar la pulpa durante algunos días más.
En ese caso, la cáscara puede ponerse marrón o negra, pero eso no significa necesariamente que el interior esté arruinado. Harvard recomienda guardar las bananas completamente maduras en la heladera, dentro del cajón de frutas y verduras.

Conviene guardar las bananas en la heladera cuando ya alcanzaron el punto justo de maduración y no se van a consumir enseguida. También puede ser una buena alternativa si hace mucho calor dentro de la casa.
El frío ayuda a conservar mejor la pulpa, aunque la cáscara pierda su color amarillo. Por eso, si el objetivo es usarlas para comer, licuados, budines, pan de banana o postres, la heladera puede dar algunos días extra.
No conviene, en cambio, ponerlas en frío cuando todavía están verdes. En ese punto, lo mejor es dejarlas madurar a temperatura ambiente.
Si las bananas ya están muy blandas, todavía pueden aprovecharse. Se pueden usar para licuados, panqueques, budines, muffins, helado casero o rellenos dulces.
También se pueden pelar, cortar en rodajas y freezar en bolsas o recipientes aptos. EUFIC recomienda pelarlas antes de congelarlas y guardarlas en envases herméticos o bolsas para freezer. (eufic.org)
Freezadas, son ideales para smoothies, preparaciones con avena o postres rápidos.
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El mejor truco para que las bananas duren más es cambiar el lugar según su maduración. Cuando están verdes o apenas amarillas, deben quedar fuera de la heladera, en un lugar fresco, ventilado y lejos del sol. Si se pueden colgar, mejor.
Cuando ya están maduras, la heladera ayuda a frenar el deterioro de la pulpa, aunque la cáscara se oscurezca. Esa diferencia es clave para no tirar bananas que todavía están bien por dentro.
Con estos cuidados simples, es posible mantenerlas firmes y sabrosas durante más tiempo, evitar que se pongan negras de golpe y aprovecharlas mejor durante toda la semana.
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