15/01/2026
La alimentación saludable dejó de ser una moda pasajera y se convirtió en una forma de disfrutar la comida con más conciencia. Hongos adaptógenos, grasas vegetales, algas y endulzantes naturales marcan el pulso de una cocina que combina sabor, nutrición y bienestar, y ya se siente en la gastronomía porteña.
Cuando el bienestar se sienta a la mesa
En los últimos años, lo que comemos empezó a dialogar cada vez más con cómo nos sentimos. La búsqueda de bienestar ya no pasa solo por entrenar o descansar mejor, sino también por elegir ingredientes que nutran de verdad. En ese cruce entre placer y salud, la alimentación vuelve a lo esencial: productos naturales, usos ancestrales y sabores reales.
Esta tendencia quedó clara en la última edición de la Natural Product Expo West, donde seis ingredientes se destacaron por su perfil nutricional y su versatilidad. Muchos de ellos ya empezaron a aparecer en cartas, bebidas y postres de restaurantes en Buenos Aires, marcando un cambio de paradigma en la gastronomía porteña.
Hongos adaptógenos: los nuevos protagonistas
El universo de los hongos parece no tener techo. Hoy es común encontrarlos en chocolates, bebidas, barritas, infusiones y hasta en postres de restaurante. Su atractivo está en su capacidad de adaptarse al organismo y acompañar distintos procesos del cuerpo de manera personalizada.
Algunos, como la melena de león -que ya se consigue en Argentina-, se destacan por su impacto en las funciones cognitivas, mientras que otros, como el cordyceps, están asociados a la resistencia física. Lo interesante es su facilidad de uso: se pueden sumar a licuados, smoothie bowls o incluso infusionar, sin que el calor afecte sus propiedades. No es casual que cada vez más cocinas los integren como parte de una propuesta consciente.

Ashwagandha: el antiestrés que llegó para quedarse
Otra de las estrellas de esta movida saludable es la ashwagandha. Esta planta milenaria, de origen ayurvédico, se ganó un lugar por sus propiedades adaptógenas y su vínculo con el descanso, la claridad mental y el equilibrio general.
Se puede mezclar con jugos u otros ingredientes naturales, y suele rendir mejor en preparaciones intensas y especiadas. Combinada con cacao, canela o chocolate, suma profundidad de sabor y una impronta reconfortante. Un ingrediente que encaja perfecto en la lógica de una gastronomía porteña que busca calmar sin resignar disfrute.
Grasas vegetales: aliadas de la cocina consciente
Las grasas de origen vegetal de buena calidad también pisan fuerte. El aceite de palta se consolida como un favorito por su resistencia al calor y su perfil nutricional, lo que lo vuelve ideal para cocinar sin perder propiedades.
El aceite de coco, por su parte, sigue sumando adeptos por su sabor neutro y su versatilidad, especialmente en preparaciones en crudo. Ambos aparecen cada vez más en cocinas que priorizan ingredientes nobles y funcionales, una tendencia que también se refleja en dónde comer en [barrio], con propuestas más cuidadas desde la base misma de la receta.

El dátil: dulzor natural con protagonismo propio
En el mundo de los postres y bebidas, el dátil se convirtió en un comodín saludable. Este fruto antiguo se impuso como endulzante alternativo, desplazando a opciones más procesadas.
Su éxito se explica por una combinación simple: aporta dulzor natural y, al mismo tiempo, suma nutrientes. Por eso se volvió base de postres, helados, barritas y bebidas que buscan algo más que sabor. En la gastronomía porteña, el dátil encaja perfecto en una pastelería más liviana y consciente.
Algas marinas: textura, sabor y poder nutricional
Las algas marinas empezaron tímidamente en formato snack, pero hoy ya se las ve como ingredientes con múltiples usos. Nutricionalmente potentes, aportan minerales, grasas y oligoelementos, además de cumplir una función interesante en la cocina botánica.
Se usan como gelificantes, para dar textura y sumar sabor umami, ese gusto profundo que realza las preparaciones. Más allá de casos puntuales en los que no se recomiendan, son vistas como alimentos muy completos y cada vez más valorados en propuestas innovadoras.

Chili lime: picante, cítrico y adictivo
La combinación de chili y lima es otro de los hits que se consolidan. El picante del chile genera una sensación intensa, casi adictiva, que activa el cuerpo y despierta los sentidos. Sumado al ácido cítrico de la lima o el limón, el resultado es una mezcla vibrante y llena de carácter.
Esta dupla no solo aporta sabor, sino también un efecto refrescante y estimulante, ideal para platos que buscan destacarse. Fácil de aplicar y con mucha personalidad, el chili lime ya se ganó su lugar en la cocina moderna.

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