09/02/2026
Cada 9 de febrero, la pizza se convierte en protagonista absoluta. Desde las recetas italianas más tradicionales hasta versiones bien porteñas, Buenos Aires ofrece un abanico de estilos que reflejan su identidad gastronómica. Un repaso ideal para decidir dónde comer en la ciudad y festejar con una buena porción.
Hablar de pizza en Buenos Aires es hablar de historia, de rituales compartidos y de debates eternos. De molde o a la piedra, con mucha muzzarella o con masa fina, la pizza atraviesa generaciones y barrios. En el Día de la Pizza, la excusa es perfecta para recorrer los estilos más emblemáticos que se encuentran en restaurantes en Buenos Aires y entender por qué este plato es casi un patrimonio afectivo.
Aunque el origen de la celebración está en Estados Unidos, en la capital argentina la fecha se vive con un entusiasmo particular. La pizza forma parte de la gastronomía porteña desde hace décadas y se reinventó sin perder su esencia.
Entre las recetas más tradicionales, la margarita ocupa un lugar especial. De origen italiano, combina pocos ingredientes: tomate, queso mozzarella y albahaca. La clave está en la simplicidad y en una masa delgada que respeta la tradición.
En Buenos Aires, esta pizza suele aparecer como opción infalible para quienes buscan sabores clásicos. Es una de las favoritas en pizzerías que apuestan por recetas de raíz italiana y una buena puerta de entrada para quienes prefieren lo simple y bien hecho.

La cuatro quesos, conocida como quattro formaggi, es una celebración del queso en todas sus formas. En la versión más clásica, cada cuarto de la pizza tiene un queso diferente como protagonista, creando contrastes marcados en cada bocado.
Mozzarella, gorgonzola, parmesano y fontina forman la base tradicional, aunque en muchos locales aparecen variantes. En la gastronomía porteña, esta pizza es ideal para quienes disfrutan de sabores potentes y buscan algo más intenso sin alejarse del espíritu clásico.

Dejando Italia por un momento, la pizza de pepperoni representa la influencia norteamericana. El embutido picante suma carácter y se combina con tomate y queso de forma directa y contundente.
En Buenos Aires, este estilo ganó terreno y se volvió habitual en cartas que incorporan sabores internacionales. Es una opción que no falla para quienes buscan una pizza sabrosa, con personalidad y un toque especiado.

La cuatro estaciones es ideal para indecisos. Dividida en cuatro partes, cada sector tiene ingredientes distintos que representan las estaciones del año. Alcauciles, jamón, aceitunas y champiñones suelen ser la base de las versiones clásicas.
Este formato invita a experimentar y compartir, algo muy alineado con el espíritu de la pizza como plato social. En restaurantes en Buenos Aires, suele ser elegida por mesas grandes que quieren probar un poco de todo.

Conocida como funghi, esta pizza tiene a los hongos como protagonistas. En su versión tradicional, se limita a tomate, queso y champiñones, demostrando que no hace falta mucho para lograr sabor.
Hoy existen múltiples variantes, pero la esencia sigue siendo la misma: encontrar lo mejor en lo sencillo. Es una de las opciones más elegidas por quienes buscan equilibrio y sabores suaves dentro de la gastronomía porteña.

Amada y odiada en partes iguales, la pizza hawaiana mezcla dulce y salado. Ananá, queso y tomate, generalmente acompañados por jamón, conforman una combinación que despierta debates apasionados.
Aunque no es del agrado de los puristas, su fama es indiscutible. En Buenos Aires, aparece como una opción para paladares curiosos y para quienes disfrutan romper las reglas tradicionales.

La marinara es una de las pizzas más simples y, a la vez, más valoradas. Sin queso, se prepara con una salsa a base de tomate, ajo, cebolla y hierbas aromáticas, sobre una masa fina.
Su encanto está en la pureza del sabor y en la calidad de los ingredientes. Es una elección frecuente en lugares que priorizan la técnica y el respeto por la tradición italiana.

La pizza napolitana es clave para entender la historia de este plato. Reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se distingue por su masa con bordes esponjosos y cocción en horno de leña.
En Buenos Aires, la versión napolitana suele adaptarse al paladar local, pero mantiene su esencia: tomate, mozzarella y algunos agregados clásicos como anchoas o alcaparras. Es una de las más buscadas en pizzerías especializadas.

La pizza estilo Nueva York se caracteriza por venderse por porciones grandes, con masa fina y flexible. Ideal para comer al paso, es una opción práctica y rendidora.
Este estilo se sumó al mapa porteño con fuerza y hoy es habitual en locales que replican la experiencia urbana de la Gran Manzana, ampliando la diversidad de dónde comer en Buenos Aires.

No podía faltar la fugazza, orgullo local. Con una masa más gruesa y esponjosa, lleva cebolla, queso y aceitunas, y refleja la fusión entre la herencia italiana y la identidad argentina.
Es una de las pizzas más representativas de la gastronomía porteña y un clásico infaltable para quienes buscan sabores bien locales.

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