06/02/2026
A veces no hace falta irse lejos para cambiar de aire. Muy cerca de la Ciudad de Buenos Aires existen pequeños pueblos que parecen detenidos en el tiempo, donde la calma manda, la historia se respira en cada calle y la naturaleza acompaña sin estridencias. Son lugares ideales para una escapada corta, especialmente para quienes buscan tranquilidad, caminatas suaves, buena comida y un entorno amable.
Pensadas como escapadas accesibles y sin apuros, estas localidades combinan identidad bonaerense, patrimonio cultural y propuestas simples que invitan a disfrutar sin agenda. Perfectas para jubilados, parejas o viajeros que prefieren el ritmo lento, Alsina, Pardo y Capitán Sarmiento son tres joyitas poco conocidas que valen la pena descubrir.
Ubicado a poco más de 200 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Alsina es uno de esos pueblos que enamoran por su simpleza. Calles tranquilas, construcciones antiguas y un clima de pueblo chico hacen de este destino una opción ideal para descansar lejos del ruido.
Alsina pertenece al partido de Baradero, una de las ciudades más antiguas de la provincia, con una fuerte identidad cultural y un vínculo histórico con el río. La cercanía al río Baradero, que desemboca en el Paraná, suma un atractivo natural con opciones como paseos en bote y pesca recreativa, ideales para disfrutar sin apuro.
Uno de los puntos destacados de la zona es el Museo Histórico Municipal Alejandro Barbich, donde se pueden recorrer exposiciones de objetos coloniales y obras de artistas nacionales. A eso se suma una tradición gastronómica ligada a la producción artesanal: quesos, dulces y aceites regionales que invitan a probar sabores bien bonaerenses en un entorno relajado.

En el partido de Las Flores aparece Pardo, un pequeño pueblo rural donde la tranquilidad es protagonista. Rodeado de paisaje abierto y caminos de tierra, es un destino perfecto para quienes buscan naturaleza, caminatas al aire libre y una desconexión total del ritmo urbano.
Pardo tiene, además, un fuerte vínculo con la literatura argentina. Fue el lugar donde Adolfo Bioy Casares encontró inspiración para escribir La invención de Morel, una de las novelas más importantes del siglo XX. En la estancia familiar "Rincón Viejo", el escritor pasaba largas temporadas dedicado a la escritura y a la vida de campo.
Hoy, el pueblo conserva esa esencia serena que lo caracteriza: pocas calles, vistas abiertas y una atmósfera ideal para recorrer a pie o en bicicleta. Es una escapada sencilla, sin grandes atracciones turísticas, pero con un valor intangible difícil de encontrar: silencio, historia y paisaje.

Otra excelente opción para una escapada corta es Capitán Sarmiento, una localidad con identidad propia y un fuerte peso histórico. Reconocida como la cuna de la bandera bonaerense, este pueblo combina cultura, tradición y propuestas gastronómicas con sabor a campo.
Uno de sus principales atractivos es la antigua estación de tren, hoy convertida en museo. Allí se exhiben piezas y objetos que cuentan la historia ferroviaria de la región y permiten asomarse a una etapa clave del desarrollo del interior bonaerense.
Pero si hay un lugar que resume el espíritu del pueblo es El Pobre Gaucho, una pulpería restaurada que recrea la atmósfera de principios del siglo XX. En este espacio, la experiencia va más allá de la comida: empanadas, carnes asadas y postres caseros se disfrutan en un entorno que homenajea la tradición criolla y la vida rural.

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