01/04/2026
Cuando el clima se pone gris, hay un antojo que aparece en muchas cocinas argentinas: las tortas fritas. Esta versión suma un giro irresistible con un relleno de queso que se funde al freírlas. Una receta simple, económica y perfecta para acompañar una tarde de mate.
Un clásico de la cocina popular
Las tortas fritas forman parte de esos sabores que atraviesan generaciones.
Son simples, económicas y están profundamente ligadas a la cocina casera.
En muchas familias argentinas aparecen cuando el clima cambia, cuando llueve o cuando la tarde pide algo caliente para acompañar el mate.
Dentro de la gastronomía porteña, este clásico también mantiene su lugar, aunque muchas veces conviva con la enorme oferta de restaurantes en Buenos Aires y nuevas tendencias culinarias.
Lo interesante es que, como sucede con muchos platos tradicionales, la receta admite variaciones.
Una de las más tentadoras es la versión rellena con queso, que suma un interior fundido y transforma completamente la experiencia.

Una versión salada para cambiar la merienda
La torta frita tradicional suele asociarse con acompañamientos dulces.
Azúcar, dulce de leche o incluso simplemente mate son parte de la escena habitual.
Pero existe una forma distinta de prepararlas que aporta un contraste interesante: rellenarlas con queso.
El resultado es una masa crocante por fuera, con un interior suave y fundido que aparece al primer mordisco.
Esta variante permite salir del perfil dulce y sumar una alternativa salada que funciona muy bien para la merienda o incluso como un bocado para compartir.
Ingredientes para preparar tortas fritas rellenas
La receta es sencilla y utiliza ingredientes básicos que suelen estar en cualquier cocina.
Para preparar esta versión con queso se necesitan:
Con estos ingredientes se obtiene una masa flexible que luego se transformará en las clásicas tortas fritas.
Cómo preparar la masa
El primer paso consiste en armar la base de la receta.
En un bowl se mezcla la harina con la sal.
Luego se agrega la grasa o manteca derretida y se comienza a integrar todo con las manos.
Después se incorpora el agua tibia de a poco hasta obtener una masa blanda, lisa y fácil de trabajar.
Una vez integrada, la masa se lleva a la mesada para amasarla durante algunos minutos.
El objetivo es lograr una textura uniforme.
Luego se cubre con un repasador y se deja reposar entre 20 y 30 minutos, un paso importante para que sea más sencillo estirarla.
El secreto del relleno de queso
Cuando la masa ya descansó, llega el momento de armar las tortas fritas.
Primero se divide la masa en bolitas del tamaño de una mandarina.
Cada porción se estira con un palo de amasar hasta formar discos finos.
El queso se corta en pequeños cubos o bastones.
Luego se coloca un trozo en el centro del disco.
En ese punto hay dos formas de cerrarlas.
Se puede cubrir con otro disco formando una especie de sándwich o doblar la masa para crear una media luna.
Lo importante es presionar bien los bordes con los dedos o con un tenedor para que el relleno no se escape durante la fritura.

La fritura que define la textura
El último paso es la cocción.
Se calienta aceite o grasa en una olla profunda.
Cuando esté bien caliente -pero sin llegar a humear- se colocan las tortas fritas en la sartén.
Durante la fritura la masa se infla y comienza a dorarse.
Es importante darles vuelta para que la cocción sea pareja.
Cuando estén doradas se retiran y se colocan sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
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