22/01/2026
La pizza no conoce fronteras y en Buenos Aires se vive como en pocos lugares del mundo. De Italia a Estados Unidos, pasando por versiones amadas y discutidas, estos estilos marcaron la historia del plato más querido. Un viaje pizzero ideal para foodies y fanáticos de la masa.
Hablar de pizza es hablar de identidad, tradición y adaptación. Nació en Italia, se expandió por el mundo y cada país le puso su sello. En una ciudad atravesada por la inmigración y el amor por la comida, la pizza encontró un hogar definitivo. La gastronomía porteña hizo suya esta receta y hoy conviven estilos clásicos, reinterpretaciones y versiones bien locales.
Pizza Margarita: la base de todo
La margarita es el punto de partida. Simple, elegante y profundamente italiana. Su combinación de tomate, mozzarella y albahaca no solo es un clásico: también representa los colores de la bandera italiana.
La tradición indica que debe tener una masa fina, liviana y bien equilibrada. Aunque hoy el nombre se use con más libertad, la esencia está en la simpleza. En Buenos Aires, muchas pizzerías la ofrecen como prueba de fuego: si la margarita es buena, todo lo demás también.

Pizza Cuatro Quesos: intensidad asegurada
Conocida como quattro formaggi, esta pizza es una celebración del queso. En su versión más clásica, cada cuarto tiene un protagonista distinto: mozzarella, gorgonzola, parmesano y fontina.
Es una de las pizzas con más variantes, ya que suele adaptarse según disponibilidad y gustos. Aun así, mantiene su espíritu: potencia, cremosidad y personalidad. Ideal para quienes buscan sabores marcados y una experiencia bien contundente.

Pizza de Pepperoni: el sello yanqui
Acá nos alejamos de Italia y cruzamos a Estados Unidos. El pepperoni, un embutido similar al salame y con un toque picante, se convirtió en un ícono global.
Sobre base de tomate y queso, suma carácter y un perfil más intenso. Es común encontrarla con hierbas como albahaca u orégano. En muchos restaurantes en Buenos Aires, es una de las más pedidas por quienes buscan una pizza directa y sin vueltas.
Pizza Cuatro Estaciones: una pizza, cuatro mundos
Esta pizza divide la superficie en cuatro partes, cada una con ingredientes distintos que representan las estaciones del año. En las versiones clásicas aparecen alcauciles, jamón, aceitunas y champiñones.
La gracia está en la variedad: cada porción ofrece una experiencia diferente. Es una opción ideal para los indecisos o para compartir y probar un poco de todo, algo muy común a la hora de elegir dónde comer.

Pizza con Champiñones: simple y efectiva
La pizza funghi tiene a los hongos como protagonistas absolutos. Tradicionalmente se prepara solo con tomate, queso y champiñones, dejando que el sabor natural de las setas haga el trabajo.
Si bien hoy suele aparecer combinada con otros ingredientes, su versión más pura demuestra que no hace falta sobrecargar una pizza para que funcione. Un ejemplo perfecto de cómo lo simple también puede ser memorable.

Pizza Hawaiana: amor u odio
Pocas pizzas generan tanta discusión. La combinación de ananá, queso, tomate y jamón divide aguas como ninguna otra.
Más allá de la polémica, es una de las pizzas más famosas del mundo. La mezcla de dulce y salado tiene fanáticos fieles y detractores apasionados. En Buenos Aires, aparece en cartas que se animan a romper con lo tradicional y a provocar debate en la mesa.
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Pizza Marinara: menos es más
Volvemos a Italia con una de las pizzas más simples y respetadas. La marinara no lleva queso y se apoya únicamente en una buena salsa de tomate con ajo, cebolla y hierbas aromáticas.
Con masa fina, aceite de oliva y orégano, demuestra que la pizza puede ser increíble incluso con pocos ingredientes. Ideal para quienes buscan sabor puro y tradición sin maquillaje.

Pizza Napolitana: patrimonio y orgullo
La napolitana es historia viva. Reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se caracteriza por su masa con bordes más gruesos y esponjosos, cocida en horno de leña.
Comparte ingredientes con la margarita, aunque suele sumar anchoas, alcaparras o ajo. Es una de las más respetadas y replicadas en pizzerías que honran la tradición italiana dentro de la gastronomía porteña.

Pizza Neoyorquina: porciones gigantes
En Nueva York la pizza se come por slice. Grande, flexible y con bordes marcados, está pensada para comerse al paso.
Tiene base de tomate y queso, pero acepta casi cualquier topping. Su espíritu urbano y práctico la convirtió en un ícono global que también se ganó su lugar en pizzerías modernas de Buenos Aires.

Pizza Fugazza: orgullo argentino
No podía faltar una creación local. La fugazza nació en Argentina y refleja la fuerte conexión con Italia, pero con identidad propia.
La masa es más gruesa y esponjosa, con abundante cebolla, queso y aceitunas. Es una de las pizzas más representativas del país y un clásico infaltable en muchas mesas porteñas.

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