04/03/2026
En una ciudad donde la gastronomía porteña gira en torno a sabores intensos, el ajo es protagonista. Pero más allá de los restaurantes en Buenos Aires, este ingrediente también tiene un uso inesperado en casa: quemarlo en la hornalla ayuda a neutralizar olores y espantar insectos.
Un aliado inesperado fuera del plato
El ajo forma parte de la rutina diaria de muchas cocinas. Sin embargo, su potencial no termina cuando se apaga la olla.
La propuesta es sencilla: usar el calor directo para que el diente de ajo libere su aroma característico. Ese olor fuerte que en la gastronomía porteña suma personalidad a los platos, en este caso cumple otra función.
Al calentarse, el ajo desprende un perfume intenso que se expande rápidamente por el ambiente. Ese aroma tiene un doble efecto: ayuda a neutralizar ciertos olores desagradables y, al mismo tiempo, actúa como repelente natural.
Cómo se hace paso a paso
No hace falta ningún artefacto especial ni ingredientes adicionales.
Primero, se aplasta una cabeza de ajo para separar los dientes. Luego, se toma uno y se lo coloca directamente sobre la hornalla.
Con el fuego en intensidad baja, el calor empieza a activar el aroma. En pocos minutos, el olor se dispersa por la habitación.
Si la cocina es eléctrica o vitrocerámica, la recomendación es usar una sartén o cacerola sin aceite y calentar el diente a temperatura mínima.
Es importante mantener siempre la supervisión. La llama debe ser suave para evitar que el ajo se queme demasiado o genere humo excesivo.

Por qué ayuda con los insectos
El secreto está en la intensidad del aroma.
Los mosquitos y otros insectos voladores son sensibles a los olores fuertes. Cuando el ajo comienza a liberar su fragancia, tienden a alejarse del ambiente.
Este recurso puede resultar útil en días de calor, humedad o lluvia, momentos en los que la presencia de insectos suele aumentar dentro de la casa.
No reemplaza otros métodos, pero funciona como una alternativa natural y accesible para quienes prefieren evitar productos industriales.

Neutralizar olores de forma simple
Además de espantar insectos, el ajo caliente puede ayudar a contrarrestar ciertos olores molestos.
Ambientes con humedad, restos de comida quemada o falta de ventilación pueden mejorar cuando el aroma intenso se dispersa por el espacio.
La sensación que deja es la de un ambiente renovado, más fresco, sin necesidad de aerosoles o fragancias artificiales.
Cuándo conviene aplicarlo
No hace falta repetirlo todos los días.
Una o dos veces por semana puede ser suficiente, según las necesidades del hogar. También es una buena opción antes de ir a dormir, especialmente en épocas donde los mosquitos se vuelven protagonistas.
Con pocos minutos de calor alcanza para que el ajo libere el aroma necesario. Si el olor se vuelve demasiado intenso, simplemente se apaga la hornalla y se retira el diente.
La clave está en no exagerar: llama baja y supervisión constante.
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