24/04/2026
Entre las nuevas tendencias que también pisan fuerte en restaurantes en Buenos Aires, el caldo de hueso reaparece como un clásico reinventado. Rico en colágeno y fácil de hacer, se suma a la gastronomía porteña como opción liviana y nutritiva. Ideal para quienes buscan dónde comer en Palermo propuestas más caseras.
El caldo de hueso se obtiene mediante una cocción prolongada de huesos animales en agua. Ese proceso lento permite extraer sabor y componentes presentes en los huesos y tejidos conectivos.
Su fama reciente creció gracias a redes sociales, espacios de bienestar y nuevas corrientes de alimentación casera. Sin embargo, más allá de la moda, se trata de una receta conocida desde hace décadas en muchas cocinas del mundo.
Lo que hoy seduce es su perfil reconfortante: una taza caliente, sabor profundo y una textura que puede volverse ligeramente gelatinosa al enfriarse.
Uno de los puntos más mencionados del caldo de hueso es su contenido de colágeno. Durante la cocción extensa, esa proteína se transforma en gelatina y aminoácidos.
Especialistas explican que el cuerpo digiere ese colágeno y utiliza sus componentes según sus propias necesidades. Es decir, no funciona de manera automática como un refuerzo directo para piel o articulaciones, pero sí forma parte del aporte nutricional general.
Además, suele recomendarse por varios motivos:
No sorprende que cada vez más personas lo incorporen a su rutina, tanto en casa como al buscar opciones saludables en restaurantes en Buenos Aires.

La receta base necesita pocos ingredientes, pero sí tiempo. Ahí está parte de su magia.
Primero se pueden tostar los huesos en horno fuerte durante media hora o un poco más. Ese paso es opcional, pero ayuda a intensificar el sabor final.
Luego se colocan en una olla grande junto con el agua y el vinagre. Conviene dejar reposar la mezcla entre 20 y 30 minutos antes de prender el fuego.
Después se lleva a hervor y se baja la intensidad al mínimo. Si se usan huesos vacunos, la cocción puede ir de 12 a 24 horas. Si son de pollo, entre 6 y 12 horas.
Las verduras se agregan hacia el final, durante las últimas dos o tres horas, para que mantengan mejor su estructura.
Durante la primera etapa hay que retirar la espuma superficial. Finalmente se cuela el líquido y se deja enfriar.

El rendimiento estimado es de unas seis porciones medianas. Una vez frío, puede presentar textura gelatinosa, algo completamente normal.
El sabor queda concentrado, profundo y muy versátil. Se puede tomar solo, bien caliente, o usar como base para sopas y otras preparaciones.
Ese perfil lo vuelve atractivo para quienes disfrutan sabores auténticos, una tendencia cada vez más presente en la gastronomía porteña.
Mientras muchos buscan novedades, el caldo de hueso demuestra que algunas recetas antiguas nunca pasan de moda. Con pocos ingredientes y paciencia, ofrece una opción simple, sabrosa y rendidora.
En una ciudad donde conviven tradición e innovación, no sería raro verlo cada vez más presente en cartas, menús y propuestas de dónde comer en Palermo, Chacarita o San Telmo. Porque a veces, lo más moderno es volver a lo básico.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
24/04/2026
Un evento único que busca llevar la cultura matera al nivel del vino, el café y el té leer mas
24/04/2026
Un clásico de la cocina hindú que empieza a despertar curiosidad en la gastronomía porteña leer mas
23/04/2026
23/04/2026

Edición Nº 2108 correspondiente al día 24/04/2026 Domicilio comercial: Bs. As. | Tel: