1. Cócteles de frutas: no todo lo natural es liviano
A simple vista parecen una opción saludable, pero muchos jugos de frutas que se venden listos vienen cargados de jarabes, jaleas o incluso helado para potenciar el sabor. En la práctica, terminan siendo más parecidos a un milkshake que a un jugo natural.
La alternativa más simple: preparar licuados caseros sin agregados o usar yogur descremado para mantener el sabor sin sumar calorías innecesarias.

2. Cafés especiales: cuando el café se vuelve postre
Mocca, capuchino, café irlandés... deliciosos, sí. Pero también llenos de grasas y azúcares refinados. Más que una bebida para arrancar el día, funcionan como un postre líquido que puede arruinar cualquier intento de dieta.
Si buscás algo más liviano, el café negro o un té siguen siendo la mejor opción.

3. Gaseosas: calorías vacías sin beneficios
Las gaseosas no aportan nutrientes reales y concentran una gran cantidad de calorías vacías. La sensación de energía o saciedad dura poco y, a largo plazo, su consumo frecuente se asocia a problemas como obesidad, aumento de grasas y otros desórdenes metabólicos.
Aunque algunas opciones se presenten como "light" o "saborizadas", muchas esconden grandes cantidades de azúcar.

4. Bebidas energéticas: un combo poco recomendable
Además del alto contenido de cafeína, estas bebidas suelen tener mucha azúcar refinada. El resultado es un exceso de calorías que se suma al resto de lo que tomamos durante el día.
Peor aún, su consumo fue vinculado a episodios cardíacos, arritmias y otros efectos graves, por lo que están lejos de ser una buena opción para "recargar energía".

5. Jugo de manzana: sano, pero no todos los días
Aunque es rico y nutritivo, el jugo de manzana puede concentrar una cantidad de azúcar suficiente como para tirar abajo varios días de esfuerzo. ¿Se puede tomar? Sí, de vez en cuando. ¿Conviene elegirlo a diario? No.

Entonces, ¿qué tomar?
La respuesta sigue siendo la más simple: agua. Beber abundante agua durante el día, leer etiquetas y prestar atención a lo que tomamos es tan importante como elegir bien qué comemos. Si el objetivo es una alimentación más sana, reducir estas bebidas calóricas y aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra es un gran primer paso.




