03/03/2026

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Pan árabe casero con salsa de ajo: la receta sin horno que salva cualquier picada

Si sos fan de las pastas y buscás algo distinto para salir del clásico puré o las papas, los spätzle pueden ser tu nuevo comodín. De origen centroeuropeo y adoptados por la cocina local, son simples, rendidores y perfectos para acompañar carnes o disfrutarlos con manteca y queso.

Qué son los spätzle y de dónde vienen

Los spätzle forman parte de la cocina tradicional de Europa Central, especialmente de Alemania, Austria y Hungría. Su historia se remonta a recetas familiares que se transmitían de generación en generación.

El nombre proviene del alemán y significa "pequeños gorriones", en alusión a su forma irregular y rústica. No son largos como los fideos ni redondos como los ñoquis: tienen un aspecto desparejo que es, justamente, parte de su encanto.

Llegaron a la Argentina con los inmigrantes europeos a comienzos del siglo XX y se integraron de manera natural a la cocina local, sobre todo en regiones donde la influencia centroeuropea sigue muy presente.

Una pasta simple que realza cualquier carne

Si algo define a los spätzle es su versatilidad. En su versión más clásica se sirven como acompañamiento de carnes y estofados abundantes.

Su textura suave y levemente elástica los convierte en el complemento ideal para absorber jugos y salsas. También pueden ser protagonistas si se combinan con manteca, queso rallado o alguna salsa suave que potencie su sabor sin taparlo.

En tiempos donde la carta de muchos restaurantes en Buenos Aires apuesta por lo casero y lo reconfortante, esta pasta encaja perfecto con esa búsqueda de tradición y simpleza.

Pocos ingredientes, gran resultado

Uno de los mayores atractivos de los spätzle es que no requieren productos sofisticados. La receta básica se prepara con harina, huevos, agua y sal.

Nada más.

Con esa combinación se obtiene una masa espesa y elástica, más fluida que la de los ñoquis pero con mayor cuerpo que la de los panqueques. Esa consistencia es clave para lograr la forma característica al momento de cocinarlos.

Es una preparación rendidora y accesible, ideal para quienes disfrutan cocinar en casa y buscan ampliar su repertorio sin complicarse.

La técnica tradicional (y cómo hacerlos sin utensilios especiales)

En sus orígenes, la masa se cortaba con cuchillo o se raspaba directamente sobre una olla con agua hirviendo. Esa técnica artesanal todavía se mantiene en muchas cocinas familiares.

Hoy existen herramientas específicas diseñadas para darles su forma típica, pero no son imprescindibles. Con una tabla, una espátula o incluso un colador de orificios grandes se puede lograr el mismo efecto.

El procedimiento es simple:

Primero, mezclar harina y sal en un bol. Hacer un hueco en el centro y sumar los huevos. Integrar con cuchara o batidor, agregando agua de a poco hasta conseguir la textura adecuada.

Mientras tanto, hervir abundante agua con sal en una olla amplia.

Luego, colocar pequeñas porciones de masa y empujarlas directamente al agua. Cuando los spätzle suben a la superficie -algo que sucede en apenas dos o tres minutos- están listos para retirarse con espumadera.

El toque final: dorado opcional

Una vez cocidos, pueden servirse tal cual salen del agua o darles un paso extra en sartén.

Saltearlos con un poco de manteca o aceite permite lograr un leve dorado exterior que suma textura y profundidad de sabor. Ese contraste entre exterior apenas crocante e interior tierno es parte de su atractivo.

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