20/08/2026
Elegir un plato para comer todos los días parece una decisión menor, pero el material influye en la higiene, la durabilidad, la facilidad de limpieza y los cuidados necesarios. Entre las opciones más comunes aparecen la cerámica, la madera y la melamina, tres materiales útiles pero con comportamientos muy distintos en la cocina.
En la mayoría de los casos, la cerámica es la opción más recomendable para el uso diario, siempre que sea apta para uso alimentario, esté en buen estado y no tenga grietas ni esmalte deteriorado. La madera puede ser atractiva, pero requiere más mantenimiento; mientras que la melamina es práctica y liviana, aunque no resulta tan versátil frente al calor.
Para comer todos los días, la cerámica suele ser la alternativa más equilibrada. Es resistente, fácil de lavar, higiénica y apta para comidas calientes, siempre que se trate de piezas diseñadas para contacto con alimentos.
Además, muchos platos de cerámica pueden usarse en microondas y lavavajillas, aunque siempre conviene revisar la indicación del fabricante. Si se trata de piezas antiguas, artesanales o con esmalte dañado, lo mejor es tener más cuidado, ya que algunos productos cerámicos pueden presentar riesgos si no cumplen con controles de seguridad alimentaria.
La FDA advierte que ciertas cerámicas tradicionales o esmaltadas pueden liberar plomo si no fueron fabricadas correctamente para uso alimentario. Por eso, para el día a día conviene elegir platos certificados, en buen estado y sin grietas.
Los platos de cerámica funcionan bien para almuerzos y cenas porque toleran mejor el uso cotidiano que otros materiales. Sirven para comidas frías y calientes, se limpian con facilidad y no requieren cuidados demasiado especiales.
Otra ventaja es que conservan bien la temperatura de los alimentos. También ofrecen más variedad de diseños, tamaños y formatos, lo que permite usarlos tanto en comidas simples como en preparaciones más elaboradas.
Su principal desventaja es que pueden romperse o astillarse si se caen. Por eso, cuando aparecen rajaduras, bordes saltados o grietas, conviene reemplazarlos.
Los platos de madera tienen un aspecto cálido, natural y decorativo, pero no suelen ser la opción más práctica para comer todos los días. La madera es más sensible a la humedad, a las grasas y a los lavados incorrectos.
Si se deja en remojo, se guarda húmeda o se lava con productos abrasivos, puede deteriorarse, abrirse o absorber olores. Por eso, este tipo de platos funciona mejor para comidas secas, picadas, panificados, frutas, quesos o presentaciones puntuales.
La higiene también exige más atención. El USDA recomienda lavar las superficies de contacto con alimentos con agua caliente y jabón, enjuagar y secar al aire o con papel limpio. Además, advierte que las superficies desgastadas o con grietas deben reemplazarse porque pueden retener suciedad o microorganismos.
La madera puede ser una buena opción para servir entradas, tablas, pan, frutas secas, quesos, fiambres o preparaciones sin demasiado líquido. También suma una presentación más rústica y cálida.
Sin embargo, no conviene usarla de forma constante con comidas muy húmedas, aceitosas o con salsas calientes. Tampoco es recomendable dejarla sumergida en agua ni guardarla sin secar.
Para conservarla mejor, hay que lavarla rápido después de usarla, secarla bien y evitar el lavavajillas, salvo que el fabricante indique expresamente que es apta.
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La melamina es muy común en hogares con chicos, picnics, viandas, campings o comidas al aire libre porque es liviana, resistente a los golpes y fácil de transportar.
Sin embargo, no es la opción más completa para todos los días si se la compara con la cerámica. Su principal limitación está en el calor: no todos los platos de melamina son aptos para microondas y no conviene usarlos para calentar comida si el fabricante no lo indica.
La FDA explica que la melamina no debe utilizarse para calentar alimentos o bebidas en microondas cuando el producto no especifica que es apto. También señala que, en pruebas bajo condiciones exageradas, se detectó migración desde algunas piezas hacia alimentos ácidos mantenidos calientes durante un tiempo prolongado.

La melamina puede servir para comidas frías, meriendas, frutas, ensaladas, snacks o situaciones donde la prioridad es evitar roturas. También es útil para exteriores o para niños, siempre que se use correctamente.
No obstante, si la comida está muy caliente o se necesita recalentar en microondas, conviene elegir otro material. En esos casos, la cerámica apta para microondas suele ser más segura y práctica.
También es importante descartar los platos de melamina cuando están rayados, gastados, agrietados o muy deteriorados.
La cerámica es la opción más equilibrada para el uso diario. Es higiénica, resistente, fácil de limpiar y apta para comidas calientes, aunque puede romperse si se cae.
La madera aporta estética y calidez, pero requiere más cuidados. No conviene dejarla húmeda, usarla con comidas muy grasosas o lavarla de cualquier manera.
La melamina es liviana y resistente a los golpes, pero tiene límites frente al calor. No debe usarse en microondas si no está indicada como apta y es mejor reservarla para comidas frías o usos puntuales.
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