14/09/2026
Malfattis de espinaca, ensalada tibia, tarta de jamón y queso, merluza rebozada, guiso de fideos y fugazzetta integran esta selección. Seis recetas variadas y rendidoras para resolver las comidas desde el lunes hasta el fin de semana sin repetir siempre los mismos platos.
Decidir qué cocinar esta semana puede resultar más sencillo si el menú se organiza con anticipación. La planificación permite aprovechar mejor los ingredientes, alternar comidas livianas con otras más abundantes y reducir el tiempo dedicado a pensar cada almuerzo o cena.
La propuesta incluye verduras, pastas, pescado, carne, queso y preparaciones que pueden conservarse para el día siguiente. Algunas recetas se resuelven rápidamente, mientras que otras sirven para cocinar una cantidad mayor y guardar porciones en la heladera o el freezer.
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Los malfattis de espinaca son una alternativa práctica para comenzar la semana con una comida casera y nutritiva. Su nombre significa "mal hechos" en italiano, una característica que explica su forma irregular y elimina la necesidad de amasar o cortar piezas idénticas. La preparación básica combina espinaca cocida y bien escurrida con ricota, queso rallado, huevo y una pequeña cantidad de harina para aportar estructura. Las porciones se forman con dos cucharas o con las manos y se cocinan en agua hirviendo hasta que suben a la superficie. Pueden servirse con salsa de tomate, manteca y salvia, crema o simplemente queso rallado. Para facilitar la preparación conviene cocinar y escurrir la espinaca con anticipación, ya que eliminar toda el agua evita que la mezcla quede demasiado blanda.

La ensalada de espárragos combina elementos cremosos, crocantes y frescos en un plato que puede servirse como entrada o comida principal. Los espárragos se cocinan durante pocos minutos para que mantengan su color y una textura ligeramente firme. Luego se mezclan con rabanitos cortados finamente, panceta dorada y un huevo mollet o poché, cuya yema funciona como parte del aderezo cuando se rompe sobre el plato. Para completar la preparación se puede utilizar una vinagreta sencilla de aceite, limón o vinagre, mostaza, sal y pimienta. La principal ventaja es que los ingredientes pueden dejarse preparados en la heladera y calentarse o saltearse en el momento de servir. Quienes busquen una versión sin carne pueden reemplazar la panceta por frutos secos tostados, semillas o croutones.

La tarta de jamón y queso es uno de los clásicos más efectivos para resolver la comida de mitad de semana. Puede prepararse con una sola tapa y dejarse abierta o cubrirse con una segunda masa para obtener una superficie crocante. El relleno admite jamón cocido en fetas, tiras o cubos, acompañado por mozzarella, queso cremoso, pategrás o una pequeña cantidad de reggianito para intensificar el sabor. Los huevos batidos y un toque de crema ayudan a unir los ingredientes y mantienen el interior húmedo después del horneado. También se pueden agregar tomates, cebolla, mostaza u orégano. La tarta debe reposar durante algunos minutos antes de cortarla para que el relleno se asiente. Puede comerse caliente, tibia o fría y resulta especialmente útil para preparar una vianda para el día siguiente.

Para el jueves, la propuesta es una milanesa de merluza a la inglesa, inspirada en el rebozado utilizado para el tradicional fish and chips. El pescado se cubre con una mezcla aireada y se cocina hasta obtener un exterior dorado y un interior jugoso; puede acompañarse con papas fritas, ensalada o salsa tártara. El viernes llega el turno del guiso de fideos, una receta rendidora que permite utilizar verduras y pequeñas porciones de carne disponibles en la heladera. Cebolla, zanahoria, papa, zapallo y tomate forman una base a la que se incorporan caldo, condimentos y fideos secos. Como ocurre con muchos guisos, el sabor se vuelve más intenso después del reposo, por lo que se puede preparar con anticipación. Si sobra una porción, debe enfriarse y guardarse rápidamente en un recipiente cerrado dentro de la heladera.

La fugazzetta es una opción ideal para compartir durante el sábado o el domingo. Esta pizza porteña se caracteriza por su masa alta, una cantidad generosa de mozzarella y una cobertura de cebolla cortada en tiras finas. Según la versión elegida, el queso puede colocarse sobre la masa o utilizarse como relleno entre dos discos. La cebolla se condimenta con sal, orégano y aceite antes de entrar al horno, aunque también puede incorporarse una pequeña cantidad de pimienta. Para ahorrar tiempo es posible preparar varias bases con una masa de pizza casera, precocinarlas y conservarlas en el freezer. De esta manera, solo habrá que agregar el queso y la cebolla antes del horneado. Las porciones que sobren pueden calentarse al día siguiente en una sartén tapada para recuperar una base crocante sin resecar la cubierta.

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