31/08/2026
El repulgue de empanadas es mucho más que un detalle decorativo. Además de darle la forma clásica a una de las comidas más populares de la cocina argentina, sirve para sellar la masa y evitar que el relleno se escape durante la cocción.
Aunque al principio puede parecer difícil, el repulgue tradicional se puede aprender con práctica y algunos cuidados básicos. La temperatura de la masa, la cantidad de relleno y la forma de unir los bordes son claves para que las empanadas lleguen enteras al plato.
El repulgue cumple una función práctica: cerrar bien la empanada. Si la masa queda mal sellada, el relleno puede abrirse durante la cocción, manchar la placa y hacer que la empanada pierda jugosidad.
También ayuda a diferenciar preparaciones. En muchas casas, rotiserías y locales gastronómicos, el tipo de repulgue sirve para identificar si una empanada es de carne, pollo, jamón y queso, verdura u otro relleno.
Por eso, aprender a hacerlo bien mejora tanto la presentación como el resultado final.

El primer paso para lograr un buen repulgue es trabajar con una masa a temperatura ambiente. Si la tapa de empanada está demasiado fría, puede quebrarse o romperse al doblarla.
Tampoco conviene manipularla demasiado tiempo con las manos, porque el calor puede ablandarla de más y volverla difícil de manejar.
Lo ideal es sacar las tapas de la heladera unos minutos antes de armar las empanadas, hasta que estén flexibles pero todavía firmes.
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Antes de unir los bordes, conviene humedecer apenas el contorno de la masa con los dedos o con un pincel. No hace falta mojarla demasiado: alcanza con una pequeña cantidad de agua.
Este paso ayuda a que los bordes se peguen mejor y evita que la empanada se abra en el horno o durante la fritura.
Si la masa está muy seca, el repulgue puede despegarse. Si está demasiado mojada, se puede volver blanda y romperse. La clave está en encontrar un punto intermedio.

Otro punto fundamental es colocar el relleno frío. Si el relleno está caliente, ablanda la masa, dificulta el cierre y aumenta las posibilidades de que la empanada se rompa.
Además, no conviene excederse con la cantidad. Una empanada demasiado cargada puede parecer más tentadora, pero suele ser más difícil de cerrar y puede explotar durante la cocción.
Lo mejor es colocar una porción moderada en el centro de la tapa, dejando espacio libre en los bordes para poder sellarla correctamente.
Antes de empezar el repulgue, hay que doblar la tapa por la mitad y unir los bordes con presión. Un truco útil es no hacer coincidir los bordes de manera completamente exacta: el borde de atrás puede quedar apenas más arriba.
Esa pequeña diferencia permite trabajar mejor el pliegue y ayuda a que el cierre quede más firme.
Después, hay que presionar bien todo el contorno con los dedos para sellar la masa. Recién cuando la empanada está cerrada se empieza a formar el repulgue.

Para hacer el repulgue tradicional, se empieza desde una de las puntas de la empanada. Con el pulgar, se toma una pequeña porción del borde y se dobla hacia adentro.
Luego se repite el movimiento de manera continua, tomando un nuevo tramo de masa y plegándolo sobre el anterior. La idea es formar una cadena de pequeños dobleces hasta llegar al otro extremo.
Para quienes recién empiezan, conviene trabajar despacio y usar el pulgar de la mano menos hábil como guía. Con práctica, el movimiento se vuelve más rápido y parejo.
Si el repulgue tradicional todavía no sale bien, hay una alternativa simple: cerrar la empanada con un tenedor. Para eso, se presionan los bordes con los dientes del tenedor hasta marcar todo el contorno.
No queda igual que el repulgue clásico, pero cumple la función de sellar la masa y evitar que el relleno se escape.
También se puede hacer un cierre más sencillo doblando el borde hacia adentro una sola vez y presionando bien. Lo importante es que la empanada quede firme y cerrada.
Antes de cocinar las empanadas al horno, se pueden pintar con yema de huevo o huevo batido. Este paso ayuda a que queden más doradas, brillantes y con aspecto de rotisería o pizzería.
También se puede pinchar apenas la superficie si el relleno es muy húmedo, para permitir que salga algo de vapor durante la cocción.
La placa debe estar apenas aceitada o cubierta con papel manteca, y el horno tiene que estar bien caliente para que la masa se cocine pareja.
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