29/09/2026
Los tres aportan principalmente grasas insaturadas, pero se diferencian por su sabor, composición y procesamiento. Qué opción utilizar en ensaladas, salteados, repostería y frituras.
Determinar qué aceite conviene para cocinar exige considerar algo más que el precio. El aceite de oliva, el de girasol y el de canola pueden formar parte de una alimentación variada, pero no producen el mismo resultado en todas las recetas.
El sabor buscado, la temperatura de cocción y el grado de refinamiento son algunas de las variables principales. Por ese motivo, no existe una única alternativa superior para todos los usos: una botella puede resultar apropiada para condimentar una ensalada y otra para preparar un budín o realizar una fritura.
Los aceites de oliva, girasol y canola son grasas vegetales líquidas y aportan aproximadamente la misma cantidad de energía, por lo que ninguno puede considerarse "liviano" por tener un color más claro o un sabor menos intenso. Sus principales diferencias aparecen en la proporción de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, los aromas naturales y el procesamiento. Los productos refinados suelen tener un sabor más neutro y tolerar temperaturas elevadas de manera más uniforme, mientras que los aceites vírgenes conservan más aromas y algunos compuestos propios de la materia prima. La American Heart Association incluye las tres opciones entre los aceites vegetales con mayor presencia de grasas insaturadas y recomienda utilizarlos para reemplazar grasas con una proporción superior de saturadas.
El aceite de oliva extra virgen se caracteriza por su contenido de grasas monoinsaturadas y por aromas que pueden recordar a frutas, hierbas o notas ligeramente amargas y picantes. Estas características lo vuelven especialmente apropiado para ensaladas, aderezos, pastas, verduras, panes y terminaciones en las que el aceite forma parte del sabor del plato. También puede utilizarse para saltear, hornear y cocinar: no es correcto afirmar que siempre tenga un punto de humo demasiado bajo. De acuerdo con información de la Universidad de California en Davis, ese valor puede ubicarse aproximadamente entre 175 y 240 °C según la calidad, la variedad, la frescura y el grado del producto. Su precio y su personalidad aromática pueden ser desventajas en recetas dulces o preparaciones en las que se busca un sabor completamente neutro.

El aceite de girasol refinado es una de las opciones más utilizadas en la cocina argentina por su disponibilidad, su costo y su sabor suave. Funciona bien en mayonesas, tortas, budines, masas, salteados y otras recetas en las que no se desea modificar el perfil de los ingredientes principales. Sin embargo, no todos los aceites de girasol poseen exactamente la misma composición. Las versiones tradicionales suelen ser más ricas en grasas poliinsaturadas, mientras que las identificadas como "alto oleico" contienen una proporción superior de ácido oleico y ofrecen una composición diferente. La FDA incluye al girasol alto oleico entre los aceites con, al menos, un 70% de este ácido graso monoinsaturado. Por eso, para cocciones prolongadas o frituras conviene revisar la etiqueta en lugar de suponer que todas las botellas tendrán el mismo comportamiento.

El aceite de canola presenta un sabor neutro, una proporción reducida de grasas saturadas y una combinación de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Su escasa presencia aromática permite utilizarlo en salteados, marinadas, panes, tortas y preparaciones donde los demás ingredientes deben conservar el protagonismo. Las versiones refinadas también resultan prácticas para cocinar a temperaturas moderadas o altas, siempre que el aceite no llegue a humear. Frente al oliva extra virgen, su principal diferencia gastronómica es que no aporta un aroma marcado ni funciona de la misma manera como ingrediente de terminación. En la Argentina puede ser más difícil de encontrar y su precio no siempre representa una ventaja frente al girasol, por lo que la elección también depende de la disponibilidad local.

Para ensaladas, aderezos y terminaciones, el oliva extra virgen suele ser la opción más interesante cuando se desea sumar sabor. En tortas, budines y masas dulces funcionan mejor el girasol o el canola por su perfil neutro. Para saltear pueden utilizarse los tres, mientras que en una fritura conviene elegir un producto refinado y estable, controlar que la temperatura se mantenga alrededor de 170 o 180 °C y evitar que produzca humo. Si el aceite cambia de color, desarrolla olor desagradable, forma espuma persistente o contiene demasiados restos quemados, debe descartarse. Más allá de la variedad elegida, también importa la cantidad: reemplazar manteca u otras grasas con más saturados puede mejorar la composición de una comida, pero agregar aceite sin modificar el resto aumenta igualmente el aporte energético.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
29/09/2026
Cómo congelar verduras correctamente: el blanqueado y los pasos para conservar espinaca, brócoli, chauchas y papas. leer mas
29/09/2026
Cómo preparar flan de café con caramelo de naranja en cinco pasos. Una receta cremosa, aromática y fácil para hacer a baño María. leer mas

Edición Nº 2266 correspondiente al día 29/09/2026 Domicilio comercial: Bs. As. | Tel: