19/08/2026
Las frutas de primavera empiezan a ganar protagonismo cuando suben las temperaturas y las verdulerías se llenan de más color, aroma y variedad. En Argentina, esta época del año permite encontrar frutas de estación en mejor momento de sabor, textura y precio, ideales para consumir solas, en postres, licuados, ensaladas, desayunos o meriendas frescas.
Elegir frutas de temporada no solo ayuda a comprar productos más sabrosos. También puede favorecer el consumo de alimentos más frescos y disponibles localmente. Según el calendario oficial de frutas y verduras de estación, en primavera aparecen opciones como frutilla, cereza, damasco, durazno, pelón, pera, arándanos, sandía, melón, naranja, ananá, ciruela, higo y uva.
Consumir frutas de estación permite aprovechar productos que llegan a la verdulería en su mejor momento. Cuando una fruta está en temporada, suele tener mejor sabor, más aroma, mejor textura y una oferta más amplia.
Además, al haber mayor disponibilidad, muchas veces se consiguen mejores precios. Esto ayuda a sumar variedad a la alimentación diaria sin gastar de más.
Argentina.gob.ar recomienda consumir frutas y verduras de estación y recuerda que las Guías Alimentarias para la Población Argentina promueven incorporar cinco porciones diarias entre frutas y verduras de distintos tipos y colores.
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La frutilla es una de las frutas de primavera más elegidas. Tiene sabor dulce, aroma intenso y se puede usar en postres, licuados, tortas, ensaladas de fruta o simplemente con yogur.
También es una fruta práctica para sumar color a la mesa. Se puede comer fresca, cortada con naranja, mezclada con crema, incorporada a smoothies o usada como relleno de tartas y panqueques.
Al comprarla, conviene elegir frutillas firmes, rojas, brillantes y sin zonas blandas. Como es delicada, lo mejor es lavarla recién antes de consumirla y conservarla en la heladera.

La cereza es una de las frutas más buscadas de la primavera y el comienzo del verano. Su temporada suele ser más corta que la de otras frutas, por eso conviene aprovecharla cuando aparece en buen estado y a mejor precio.
Se destaca por su sabor dulce, su textura jugosa y su facilidad para comerla sola. También puede usarse en tortas, compotas, salsas para carnes, ensaladas frescas y postres.
Para elegir buenas cerezas, hay que buscar frutos firmes, brillantes, de color intenso y con cabito verde. Si están blandas, opacas o arrugadas, probablemente ya perdieron frescura.

El damasco es otra fruta típica de la primavera. A simple vista puede parecerse al durazno, aunque suele ser más pequeño y tiene un sabor delicado, dulce y apenas ácido.
Se puede comer fresco, sumar a ensaladas de fruta, usar en mermeladas, tartas, budines o preparaciones con yogur. También combina muy bien con frutos secos y quesos suaves.
Al elegir damascos, conviene buscar piezas perfumadas, de color parejo y textura firme, pero no dura. Si están muy verdes, pueden resultar ácidos; si están demasiado blandos, se deterioran rápido.

El durazno y el pelón empiezan a aparecer con fuerza hacia la primavera y se mantienen durante el verano. Son frutas jugosas, aromáticas y muy versátiles.
El durazno tiene piel aterciopelada y pulpa dulce, ideal para comer fresco, preparar compotas, licuados, tartas o postres. El pelón, también conocido como nectarina, tiene piel lisa y suele tener un sabor similar, aunque con una textura algo diferente.
Ambos conviene comprarlos firmes, sin golpes y con aroma frutal. Si todavía están duros, pueden terminar de madurar a temperatura ambiente durante algunos días.
La sandía y el melón son frutas muy asociadas al calor, pero empiezan a aparecer dentro del calendario de primavera en Argentina. Son opciones refrescantes, con alto contenido de agua y muy elegidas para postres simples, licuados o meriendas livianas.
La sandía queda muy bien sola, en cubos fríos o combinada con menta. El melón puede servirse en ensaladas de fruta, con yogur, en jugos o incluso en preparaciones saladas.
Para elegir una buena sandía, conviene buscar una pieza firme, pesada para su tamaño y con sonido hueco al golpearla suavemente. En el caso del melón, el aroma y la firmeza ayudan a detectar su punto.

La naranja se mantiene como una fruta muy consumida durante gran parte del año y también aparece entre las opciones de primavera. Es ideal para comer en gajos, preparar jugos, ensaladas de fruta o usar en recetas dulces.
El ananá, por su parte, aporta un sabor tropical, dulce y ácido a la vez. Puede servirse fresco, en licuados, postres, brochettes, ensaladas o incluso en recetas saladas.
En ambos casos, conviene priorizar fruta entera antes que jugos industriales. La fruta completa conserva mejor su fibra y permite una mayor saciedad.

Además de las frutas más conocidas, la primavera también suma arándanos, ciruelas, higos y uvas, que permiten ampliar la variedad de la alimentación diaria.
Los arándanos son prácticos para yogures, bowls, budines, muffins y licuados. Las ciruelas aportan jugosidad y pueden usarse frescas o cocidas. Los higos tienen una temporada más puntual y combinan muy bien con quesos, tostadas y postres. Las uvas funcionan como snack, en ensaladas o en tablas dulces y saladas.
Estas frutas ayudan a sumar distintos colores, sabores y texturas, algo clave para no caer siempre en las mismas opciones.
La banana, la pera y la manzana son frutas fáciles de conseguir y muy útiles para el día a día. Aunque algunas están disponibles durante buena parte del año, también aparecen en calendarios de estación y sirven para completar desayunos, meriendas y viandas.
La banana es práctica para licuados, bowls, panqueques y preparaciones rápidas. La pera aporta frescura y dulzor suave, mientras que la manzana funciona bien cruda, al horno, en compotas o en budines.
Son opciones cómodas para llevar al trabajo, al colegio o consumir entre comidas.
Para comprar mejor, conviene mirar color, aroma, firmeza y estado de la piel. Las frutas no deben tener golpes profundos, zonas blandas, moho ni manchas oscuras excesivas.
También es importante no comprar demasiada cantidad si se trata de frutas delicadas, como frutillas, cerezas o damascos. Se deterioran más rápido y conviene consumirlas en pocos días.
En cambio, frutas más firmes como manzanas, peras o naranjas pueden durar más tiempo si se conservan correctamente.
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