15/07/2026
Saber cómo guardar frutillas correctamente puede marcar la diferencia entre disfrutarlas durante varios días o encontrarlas blandas y con moho al poco tiempo de comprarlas. Con algunos cuidados simples desde el momento en que llegan del supermercado o la verdulería, es posible mantenerlas frescas, firmes y listas para consumir.
Las frutillas son una de las frutas más elegidas por su sabor dulce, su versatilidad y sus propiedades nutricionales. Sin embargo, también son muy delicadas: tienen mucha humedad, se golpean con facilidad y pueden deteriorarse rápido si no se almacenan de la manera adecuada.
El primer consejo para conservar frutillas por más tiempo es no lavarlas apenas se compran. Aunque parezca una buena idea dejarlas listas para comer, el exceso de humedad acelera la aparición de moho y puede hacer que se ablanden más rápido.
Lo ideal es guardarlas secas y lavarlas recién antes de consumirlas. También conviene revisarlas una por una al llegar a casa. Si alguna frutilla está golpeada, muy blanda o tiene señales de moho, hay que separarla de inmediato para evitar que afecte al resto.
Después, se recomienda colocarlas en la heladera, preferentemente en el cajón de frutas o en un estante con temperatura estable. El frío ayuda a retrasar el deterioro y permite que se mantengan en mejores condiciones durante varios días.
LEER MÁS Fiesta nacional francesa en Buenos Aires: dónde celebrar el 14 de julio
El recipiente también influye en la duración de las frutillas. Lo mejor es usar uno amplio, bajo y limpio, para que la fruta quede lo menos amontonada posible. Si se apilan muchas frutillas en un espacio chico, las de abajo pueden aplastarse y empezar a largar líquido.
Una buena opción es colocar papel de cocina en la base del recipiente. El papel absorbente ayuda a retener el exceso de humedad y evita que las frutillas queden en contacto directo con líquido acumulado.
También es importante no cerrar el recipiente de manera hermética. Si se usa una tapa, conviene dejar una pequeña abertura para favorecer la circulación del aire. Otra alternativa es cubrirlas de forma ligera, sin bloquear por completo la ventilación.

Un truco casero muy usado para prolongar la frescura de las frutillas es hacer un baño rápido con agua y vinagre blanco. La proporción más habitual es una parte de vinagre por tres partes de agua.
Para hacerlo, hay que sumergir las frutillas durante uno o dos minutos, enjuagarlas luego con agua limpia y secarlas muy bien con papel de cocina. Este último paso es fundamental: si quedan húmedas, el efecto puede ser el contrario y aparecer moho más rápido.
Este método puede ayudar a reducir parte de las esporas presentes en la superficie de la fruta. De todos modos, no reemplaza los cuidados principales: revisar las frutillas, retirar las dañadas, guardarlas en frío y evitar el exceso de humedad.

Si se almacenan correctamente, las frutillas pueden mantenerse en buen estado entre cinco y siete días. Ese tiempo puede variar según el punto de madurez al momento de la compra, la temperatura de la heladera y el cuidado con el que se hayan manipulado.
A temperatura ambiente, en cambio, suelen deteriorarse mucho más rápido, especialmente en días de calor. Por eso, si no se van a consumir en el momento, lo más conveniente es llevarlas a la heladera cuanto antes.
También conviene revisarlas cada uno o dos días. Si alguna empieza a ablandarse demasiado o muestra manchas de moho, hay que retirarla para proteger el resto.
Uno de los errores más frecuentes es lavar todas las frutillas y guardarlas húmedas. La humedad es una de las principales causas de deterioro, por eso siempre hay que secarlas muy bien si se decide lavarlas antes.
Otro error común es dejarlas dentro del envase original sin revisarlas. Muchas veces, una sola frutilla dañada puede acelerar el deterioro de las demás. Por eso, separarlas y ordenarlas apenas llegan a casa ayuda a que duren más.
También se recomienda evitar recipientes demasiado profundos o cerrados por completo. Las frutillas necesitan espacio, frío y poca humedad para mantenerse firmes y frescas.

Si una frutilla tiene moho visible, lo mejor es descartarla. En frutas blandas y con alto contenido de agua, el moho puede avanzar más de lo que se ve en la superficie.
También conviene revisar las frutillas que estaban en contacto directo con la pieza afectada. Si están blandas, manchadas o con olor extraño, es preferible no consumirlas.
La prevención es la mejor estrategia: comprar frutillas firmes, sin golpes, guardarlas secas, usar papel absorbente y mantenerlas refrigeradas. Con esos cuidados simples, se puede aprovechar mejor la fruta y evitar desperdicios.
Para que las frutillas duren más tiempo, la clave está en reducir la humedad y evitar que una fruta dañada contamine al resto. No lavarlas hasta el momento de comerlas, guardarlas en la heladera, usar un recipiente amplio y colocar papel de cocina son pasos simples que ayudan mucho.
El truco del vinagre puede ser útil, siempre que después se enjuaguen y se sequen por completo. Pero el punto más importante sigue siendo el mismo: las frutillas necesitan frío, aire y poca humedad.
Con estos cuidados, es posible conservarlas frescas durante varios días y tenerlas listas para postres, licuados, ensaladas de fruta, tortas, desayunos o meriendas.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
15/07/2026
Beef Wellington: qué es esta receta inglesa con lomo, hongos y hojaldre, ideal para la previa de Argentina vs Inglaterra. leer mas
15/07/2026
General Alvear celebra su aniversario con asado gratis, 10 vaquillonas a la reja, desfile, feria y show de Amar Azul. leer mas

Edición Nº 2190 correspondiente al día 15/07/2026 Domicilio comercial: Bs. As. | Tel: