22/04/2026
En tiempos donde lo casero gana terreno en la gastronomía porteña, este fiambre de pollo hecho en casa se vuelve una opción práctica y económica. Con pocos ingredientes y en menos de 45 minutos, podés resolver comidas rápidas sin resignar sabor ni calidad en restaurantes en Buenos Aires... o en tu propia cocina.
En el universo de los restaurantes en Buenos Aires y también en las cocinas hogareñas, hay algo que nunca falla: el fiambre. Está en picadas, sándwiches, tostados y hasta en resoluciones de último momento. Pero ahora aparece una versión que cambia el juego: casera, simple y con ingredientes que tenés a mano.
La propuesta es clara: hacer tu propio fiambre de pollo con una sola pechuga y en menos de una hora. Sin vueltas, sin procesos complicados y con la ventaja de saber exactamente qué estás comiendo.
Una alternativa casera que gana lugar
El fiambre industrial es práctico, sí, pero muchas veces viene con aditivos, conservantes y niveles de sal difíciles de controlar. Frente a eso, esta versión casera se posiciona como una opción más consciente.
Además, tiene otro punto fuerte: la versatilidad. Sirve para armar desde un sándwich rápido hasta una picada improvisada o sumar proteína a cualquier plato.
En una ciudad donde la gastronomía porteña se reinventa todo el tiempo, este tipo de soluciones también empieza a tener protagonismo.
Pocos ingredientes, mucho resultado
La receta no necesita nada raro. Con una pechuga de pollo y algunos condimentos básicos, ya estás del otro lado.
Tomillo, orégano, pimentón, sal y pimienta son los encargados de darle sabor. Todo se mezcla y se usa para cubrir bien la carne, asegurando que cada bocado tenga ese toque especiado.
El secreto está en que el pollo quede bien impregnado. Eso define el resultado final.

El paso a paso sin complicaciones
Una vez condimentada la pechuga, se envuelve en papel manteca. La idea es cerrarla bien, como si fuera un paquete, para que conserve jugos y forma durante la cocción.
Después, va directo al horno precalentado a 180 grados durante unos 38 minutos. También se puede hacer en air fryer, reduciendo un poco el tiempo.
No hay técnicas complejas ni utensilios especiales. Es una receta pensada para resolver.
El momento clave: dejar enfriar
Uno de los pasos más importantes no ocurre durante la cocción, sino después.
Cuando el pollo sale del horno, hay que esperar. Dejarlo enfriar por completo es fundamental para que tome firmeza y se pueda cortar en fetas finas.
Si se apura este proceso, la textura no va a ser la misma. Y en este tipo de preparaciones, ese detalle hace la diferencia.
Cómo lograr un resultado parejo
Hay algunos tips simples que ayudan a que el fiambre quede mejor.
Cubrir bien toda la superficie con condimentos es clave para que el sabor no quede concentrado en una sola parte. También es importante respetar los tiempos de cocción y enfriado.
Son detalles mínimos, pero marcan el resultado final.

Ideal para el día a día (y para improvisar)
Una vez listo, el fiambre de pollo se convierte en un comodín.
Se puede guardar en la heladera, bien envuelto o en un recipiente cerrado, para mantener su humedad y sabor. Incluso se puede congelar si querés extender su duración.
Esto lo vuelve perfecto para quienes buscan resolver comidas sin complicarse demasiado.
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