16/09/2026
Banana, avena, pasta de maní, leche y semillas forman un batido fácil que permite sumar energía y proteínas. Puede incorporarse en el desayuno, la merienda o después de entrenar, aunque sus resultados dependerán del plan alimentario completo, el ejercicio de fuerza y el descanso.
Un licuado para subir de peso puede resultar práctico cuando cuesta cubrir las necesidades energéticas únicamente con las comidas principales. Al concentrar varios ingredientes en un vaso, permite aumentar el consumo de calorías sin recurrir necesariamente a productos ultraprocesados.
Sin embargo, ningún batido produce masa muscular por sí solo. Para conseguir ese objetivo debe acompañarse con entrenamiento de fuerza, una alimentación suficiente, descanso adecuado y una cantidad de proteínas adaptada a las características y necesidades de cada persona.
La combinación de banana, avena, pasta de maní, leche y semillas aporta hidratos de carbono, grasas, fibra y proteínas. La banana y la avena funcionan como fuentes de energía, mientras que la pasta de maní incrementa la densidad calórica con una porción relativamente pequeña. La leche suma líquido y proteínas, aunque su aporte cambia según se utilice una versión entera o una bebida vegetal. Las semillas de chía o lino agregan grasas insaturadas y fibra. Estas características convierten al licuado en un complemento posible para una alimentación hipercalórica, pero no garantizan que el aumento de peso sea adecuado ni que corresponda exclusivamente a tejido muscular.
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Para una porción grande se necesita una banana madura, dos cucharadas de avena arrollada, una cucharada de pasta de maní natural, una taza de leche entera o bebida vegetal, una cucharada de semillas de chía o lino molidas y un dátil o una cucharadita de miel. También se puede incorporar una cucharada de cacao amargo para intensificar el sabor. La proteína en polvo es opcional: antes de agregarla conviene revisar la cantidad aportada por el producto y considerar el resto de las fuentes proteicas consumidas durante el día. Quienes utilicen una bebida vegetal deberán comprobar la etiqueta, porque su contenido de proteínas puede ser considerablemente menor que el de la leche de vaca o la bebida de soja.
Primero se pela la banana y se coloca dentro de la licuadora. Luego se agregan la avena, la pasta de maní, el cacao amargo y el dátil sin carozo o la miel. Se incorpora la leche elegida y se suman las semillas previamente molidas, una condición importante para aprovecharlas mejor y evitar que permanezcan enteras. Si se decidió utilizar proteína en polvo, debe añadirse en este momento. Finalmente, se procesa todo durante uno o dos minutos, hasta conseguir una preparación cremosa y sin grumos. Para obtener una consistencia más liviana se puede agregar agua, mientras que unos cubos de hielo permitirán servirlo más frío y espeso.

El licuado puede consumirse como desayuno, merienda o colación posterior al ejercicio. No existe un único horario capaz de asegurar mejores resultados: también importan la cantidad total de energía y proteínas ingeridas durante el día y su distribución entre las comidas. La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva indica que, para la mayoría de las personas sanas que entrenan, un consumo diario de entre 1,4 y 2 gramos de proteína por kilo de peso corporal suele ser suficiente para desarrollar y mantener masa muscular; además, señala como referencia general por comida una porción de 20 a 40 gramos de proteína de buena calidad. Estas cantidades no constituyen una prescripción universal y deben ajustarse de manera individual, como explica la posición científica publicada en PubMed.

La receta debe entenderse como un complemento y no como un reemplazo automático de las comidas principales. Su valor energético puede variar considerablemente según el tipo y la cantidad de leche, pasta de maní, endulzante y proteína utilizados. Si el objetivo es aumentar de peso, conviene hacerlo gradualmente y controlar que la alimentación continúe incluyendo frutas, verduras, legumbres, cereales, carnes, huevos u otras fuentes proteicas. Las personas con alergia al maní, diabetes, enfermedad renal, intolerancias alimentarias o indicaciones médicas específicas necesitan adaptar los ingredientes con ayuda profesional. También se recomienda consultar a un médico o nutricionista cuando exista una pérdida de peso involuntaria, falta persistente de apetito o dificultad para aumentar de peso pese a comer suficientemente.
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