30/07/2026
Los buñuelos de acelga son una receta clásica, económica y muy rendidora. Sirven como entrada, guarnición o comida rápida, y son una buena forma de sumar verduras a la mesa. Sin embargo, para que queden realmente ricos, hay un punto clave: deben salir dorados, crocantes por fuera y tiernos por dentro, sin absorber aceite de más.
La diferencia está en tres detalles simples: escurrir muy bien la acelga, lograr una mezcla espesa pero liviana y freír a la temperatura correcta. Si la verdura queda con demasiada agua o el aceite está frío, los buñuelos pueden salir blandos, pesados y aceitosos.
Para preparar buñuelos de acelga crocantes se necesitan pocos ingredientes, la mayoría fáciles de encontrar en cualquier cocina.
Ingredientes:
La leche debe agregarse de a poco, porque la humedad de la acelga puede variar. Si la verdura quedó muy húmeda, probablemente no haga falta usar toda la cantidad.
El primer paso es lavar muy bien la acelga para retirar restos de tierra. Luego, cocinarla al vapor o en agua hirviendo durante 3 o 4 minutos, hasta que esté tierna.
No hace falta cocinarla demasiado. Si se pasa de cocción, puede perder color, sabor y textura. Una vez lista, hay que retirarla, dejarla enfriar unos minutos y escurrirla con mucha paciencia.
Este paso es fundamental. La acelga debe quedar lo más seca posible antes de mezclarse con el resto de los ingredientes.

El gran secreto de los buñuelos crocantes es eliminar el exceso de agua de la acelga. Después de cocinarla, conviene presionarla con las manos, usar un colador o envolverla en un repasador limpio para retirar todo el líquido posible.
Si la acelga queda húmeda, la mezcla va a pedir más harina para tomar cuerpo. Eso puede hacer que los buñuelos queden más pesados y menos aireados.
Además, cuando una mezcla con mucha agua entra en contacto con el aceite caliente, puede salpicar más y dificultar la fritura. Por eso, cuanto más seca esté la verdura, mejor será el resultado final.
Una vez escurrida, picar bien fina la acelga y colocarla en un bowl. Agregar los huevos, el ajo picado, el perejil, el queso rallado, la sal, la pimienta y una pizca de nuez moscada.
Mezclar hasta integrar todos los ingredientes. Después, incorporar la harina leudante y sumar la leche de a poco.
La preparación debe quedar espesa y sostenerse sobre la cuchara, pero sin convertirse en una masa dura. Si está demasiado líquida, los buñuelos se van a abrir en la fritura. Si queda demasiado pesada, perderán ligereza.
La temperatura del aceite es otro punto decisivo. Lo ideal es freír los buñuelos entre 170 °C y 180 °C. Ese rango permite que se forme rápido una capa dorada en el exterior, mientras el interior se cocina de manera pareja.
La fritura en alimentos suele trabajar en un rango aproximado de 163 °C a 190 °C, según guías de cocina y seguridad alimentaria. Mantener la temperatura controlada ayuda a conseguir mejor textura y evita que la preparación absorba aceite en exceso.
Si no tenés termómetro, podés probar con una pequeña porción de mezcla: debe burbujear apenas toca el aceite y subir lentamente a la superficie. Si se hunde y no burbujea, el aceite está frío. Si se oscurece enseguida, está demasiado caliente.

Colocar suficiente aceite en una sartén profunda o cacerola y calentarlo bien. Luego, tomar pequeñas porciones de mezcla con una cuchara y colocarlas con cuidado en el aceite.
No conviene freír demasiados buñuelos al mismo tiempo. Si se llena la sartén, la temperatura baja de golpe y la fritura pierde fuerza. Eso puede hacer que los buñuelos absorban más aceite y queden blandos.
Cocinarlos durante unos minutos, dándolos vuelta para que se doren de ambos lados. Cuando estén bien dorados, retirarlos y apoyarlos sobre papel absorbente o, mejor todavía, sobre una rejilla.
El papel absorbente ayuda a retirar parte del aceite superficial, pero si los buñuelos quedan mucho tiempo apoyados, el vapor puede ablandar la base.
La rejilla es una muy buena opción porque permite que circule aire por debajo y ayuda a conservar mejor la textura crocante. También se puede usar una combinación: primero unos segundos sobre papel y luego pasarlos a una rejilla.
Lo importante es no apilarlos apenas salen de la fritura, porque el calor acumulado puede humedecerlos y hacer que pierdan crocancia.

Uno de los errores más frecuentes es no escurrir bien la acelga. Ese exceso de agua cambia la textura de la mezcla y complica la fritura.
Otro error es agregar toda la leche de una vez. Lo mejor es incorporarla gradualmente, hasta lograr una preparación espesa y manejable.
También es importante evitar el aceite frío. Cuando la temperatura es baja, la masa tarda más en sellarse y puede absorber más grasa. En cambio, si el aceite está demasiado caliente, los buñuelos se doran rápido por fuera y quedan crudos por dentro.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
30/07/2026
Festival de la Trufa 2026: será el 9 de agosto en Chillar, Azul, con visita a la trufera, cocina, feria, shows y perros truferos. leer mas
30/07/2026
Recetas de brownie clásico, con cacao y sin TACC: ingredientes, paso a paso y secretos para que queden húmedos y con costra. leer mas

Edición Nº 2205 correspondiente al día 30/07/2026 Domicilio comercial: Bs. As. | Tel: