02/03/2026
¿Picada improvisada? ¿Antojo de algo distinto? Este pan árabe se prepara sin horno, sin levadura y con lo que ya tenés en la alacena. El toque final de ajo, oliva y hierbas lo convierte en un bocado irresistible, ideal para acompañar cualquier comida.
En la gastronomía porteña cada vez hay más influencias del Medio Oriente: hummus, falafel, shawarma y panes planos que aparecen tanto en restaurantes en Buenos Aires como en mesas caseras.
Pero no hace falta salir a buscar dónde comer en Palermo para disfrutar un buen pan árabe. Se puede hacer en casa, en pocos pasos y sin prender el horno.
Lo mejor: no lleva levadura y se cocina en sartén.
El pan árabe es uno de esos básicos que funcionan para todo. Sirve para acompañar dips, envolver rellenos o simplemente para comerlo tibio, recién salido del fuego.
Esta versión casera tiene una gran ventaja: utiliza ingredientes simples y accesibles.
Solo necesitás harina 000, polvo de hornear, sal, aceite y agua a temperatura ambiente. Nada más.
La magia aparece al final, cuando se pincela con una mezcla de ajo triturado, aceite de oliva y hierbas frescas picadas.
Ese detalle lo transforma por completo.

2 ¾ tazas de harina de trigo común (000)
1 cucharadita de polvo de hornear
1 pizca de sal
¼ taza de aceite (girasol, maíz u oliva)
½ taza de agua a temperatura ambiente
Para el toque final:
2 o 3 dientes de ajo bien triturados
3 cucharadas de aceite de oliva
Hierbas frescas picadas a gusto
En un bol, mezclá la harina con el polvo de hornear y la sal. Hacé un hueco en el centro y agregá el aceite y el agua.
Primero integrá con cuchara y después con las manos hasta formar una masa.
Amasá entre cinco y diez minutos, hasta que quede lisa y elástica. Si la notás seca, sumá apenas un poco más de agua. Si está muy pegajosa, corregí con un toque de harina.
Dejá reposar la masa tapada con un repasador durante unos diez minutos.
Luego dividila en seis u ocho partes iguales. Formá bolitas y estiralas con palo de amasar sobre una superficie enharinada hasta lograr discos finos.

Calentá una sartén antiadherente o una plancha tipo bifera a fuego medio-alto. No hace falta agregar grasa.
Cociná cada disco hasta que empiece a inflarse levemente y tome color. Dalo vuelta varias veces para que se cocine parejo sin quemarse.
Mientras los panes están en la sartén, prepará la mezcla de ajo, aceite de oliva y hierbas frescas.
Apenas retires cada pan del fuego, pincelalo con esta preparación. El calor hará que absorba todo el aroma y el sabor.
El resultado es un pan suave, apenas dorado y con un perfume irresistible.
El pan árabe es un comodín absoluto.
Funciona como base para un sándwich simple de jamón y queso, como envoltorio para carne picada o pollo condimentado, o como compañero ideal de una picada con dips y untables.
También es perfecto para acompañar platos de inspiración oriental como hummus, falafel o shawarma.
En una ciudad donde la gastronomía porteña mezcla tradiciones e influencias internacionales, este tipo de recetas caseras permiten recrear sabores del mundo sin salir de casa.
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