28/02/2026

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Lechuga caliente: tres recetas inesperadas para salir del bowl aburrido

¿La lechuga solo va en ensalada? Nada que ver. Cuando pasa por el fuego cambia textura y sabor, y se vuelve un ingrediente versátil y sorprendente. Te compartimos tres recetas simples para cocinarla de otra manera y darle un giro creativo a tu cocina cotidiana.

En la gastronomía porteña estamos acostumbrados a ver la lechuga en su versión más clásica: fresca, crocante y acompañando milanesas o sumándose a ensaladas mixtas.

Pero este vegetal tiene más para dar.

Cuando se cocina, se transforma. Pierde rigidez, gana suavidad y desarrolla un sabor delicado que combina muy bien con otros ingredientes. De hecho, en distintas partes del mundo se usa de esta manera: en Francia aparece al vapor como guarnición, y en Asia forma parte de sopas y salteados.

Si ya recorriste restaurantes en Buenos Aires buscando platos originales y ahora querés innovar en casa, estas tres recetas pueden ser el puntapié ideal.

¿Por qué cocinar la lechuga?

Además de cambiar su textura y perfil de sabor, la lechuga cocida tiene un plus nutricional interesante.

Es rica en agua, vitaminas y minerales, y aporta pocas calorías. También es una buena solución cuando el manojo empieza a perder frescura en la heladera y no querés desperdiciarlo.

Incorporarla en preparaciones calientes es una forma práctica de variar el menú sin salir a buscar ingredientes exóticos ni preguntarte dónde comer en Palermo algo distinto.

1. Sopa cremosa de lechuga y papa

Una opción reconfortante, ideal para cuatro personas.

Ingredientes:

  • 1 cebolla picada

  • 2 papas medianas en cubos

  • 2 tazas de caldo de verduras

  • 1 manojo de lechuga (criolla o manteca) en tiras

  • Sal y pimienta

  • Aceite de oliva

  • Crema y crutones (opcionales)

Cómo prepararla:

En una olla, rehogá la cebolla con un poco de aceite hasta que esté transparente. Sumá las papas y el caldo, y cociná a fuego medio hasta que estén tiernas.

Agregá la lechuga cortada, condimentá y dejá cocinar unos minutos más. Luego procesá todo hasta lograr una textura cremosa.

Podés servirla con un toque de crema y crutones para darle más cuerpo. El resultado es suave, delicado y muy distinto a cualquier ensalada tradicional.


2. Lechuga romana a la parrilla con limón

Para dos personas y lista en pocos minutos.

Ingredientes:

  • 2 lechugas romanas

  • Aceite de oliva

  • Sal y pimienta

  • Jugo de 1 limón

Cómo prepararla:

Cortá las lechugas a lo largo en mitades. Pincelalas con aceite de oliva y condimentá.

Llevalas a la parrilla caliente y cociná aproximadamente un minuto por lado, hasta que aparezcan marcas doradas.

Retiralas y agregá jugo de limón fresco por encima antes de servir.

La textura cambia por completo: queda tierna, apenas ahumada y con un contraste ácido que levanta el plato.


3. Rollitos de lechuga rellenos con ricota y nuez

Una propuesta al horno, también para dos personas.

Ingredientes:

  • 8 hojas grandes de lechuga criolla o manteca

  • 200 g de ricota

  • 50 g de nueces picadas

  • Ralladura de 1 limón

  • Sal y pimienta

  • 2 tazas de salsa de tomate casera

Cómo prepararlos:

Blanqueá las hojas en agua hirviendo con sal durante un minuto y luego pasalas a agua fría para cortar la cocción.

En un bol, mezclá la ricota, las nueces, la ralladura de limón, sal y pimienta.

Colocá una porción del relleno en cada hoja y armá rollitos. Disponelos en una fuente, cubrí con salsa de tomate y horneá durante 10 minutos a temperatura media.

El resultado es un plato liviano pero con textura y sabor, ideal para una comida distinta.


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