La palta y la salud del corazón
Uno de los principales motivos por los que la palta se ganó su fama saludable tiene que ver con sus grasas. No son grasas cualquiera, sino monoinsaturadas, el mismo tipo que se encuentra en el aceite de oliva. Este perfil graso es valorado por especialistas en nutrición porque ayuda a cuidar las arterias y a proteger la salud cardiovascular.
Además, estas grasas facilitan la absorción de vitaminas esenciales como la A, D, E y K.
Fibra, saciedad y menos antojos
Otro punto fuerte de la palta es su aporte de fibra. Traducido a la vida cotidiana: llena. Y llena bien. Esa sensación de saciedad que genera puede ayudar a espaciar comidas y a evitar el picoteo constante de opciones ultraprocesadas entre horas.
No se trata de magia ni de promesas milagrosas, sino de un efecto concreto que explica por qué muchas personas sienten que, al incorporar palta, logran ordenar mejor su alimentación diaria sin grandes esfuerzos.

Qué dice la ciencia cuando se la pone a prueba
Más allá de la percepción popular, hay estudios que analizaron el impacto real de sumar palta a la dieta cotidiana. Una investigación de la Universidad Estatal de Pennsylvania siguió durante seis meses a más de mil adultos.
El resultado fue claro: quienes incorporaron un aguacate diario mejoraron la calidad general de su alimentación. No porque la fruta haga milagros, sino porque desplazó opciones menos saludables. Cambiar un ingrediente puede cambiar una elección, y eso termina impactando en el conjunto de la dieta.
No todo vale: calorías y moderación
Ahora bien, que sea natural y saludable no significa que se pueda consumir sin límites. La palta es un alimento calórico. Una pieza entera puede aportar alrededor de 300 calorías y unos 25 gramos de grasa.
Por eso, los especialistas coinciden en una recomendación concreta: moderación. La porción sugerida ronda los 50 gramos diarios, lo que equivale aproximadamente a un tercio de una palta mediana. Esa cantidad permite aprovechar sus beneficios sin que el aporte calórico se dispare.

Lo que la palta no aporta (y por qué importa)
Aunque suma fibra, potasio y grasas de buena calidad, la palta no es un alimento completo por sí sola. Tiene un aporte muy bajo de proteínas, lo que refuerza una idea clave: ningún ingrediente debería ocupar todo el plato.
La mejor forma de consumirla es combinada con verduras, legumbres o carnes, integrándola a preparaciones equilibradas.
Aliada, no milagro
La palta no promete soluciones mágicas ni reemplaza una alimentación variada. Pero bien medida, suma. Aporta grasas saludables, genera saciedad y mejora la calidad general de la dieta cuando reemplaza opciones menos convenientes.
En exceso, pesa. En equilibrio, funciona. Como tantos ingredientes que hoy son protagonistas en la gastronomía porteña, su verdadero valor aparece cuando se la usa con criterio, sabor y un poco de sentido común.