07/01/2026

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Salir a comer solo: por qué ya no es raro y cada vez es más común

Cambió la manera de relacionarnos con la comida y con el tiempo libre. Salir a comer solo dejó de ser una excepción para convertirse en una práctica cada vez más aceptada y elegida. En Buenos Aires, la oferta gastronómica acompaña esta tendencia con espacios pensados para quienes disfrutan comer a su propio ritmo.

Durante mucho tiempo, salir a comer solo fue visto como algo raro o incómodo. Hoy, esa percepción cambió por completo. Cada vez más personas eligen bares, cafés y restaurantes para disfrutar una comida en solitario, ya sea por trabajo, placer o simplemente para tomarse un momento propio. La gastronomía también se adapta a esta nueva forma de consumir.

Una costumbre que llegó para quedarse

La vida urbana, los horarios flexibles y el trabajo remoto impulsaron este hábito. Almuerzos entre reuniones, desayunos largos con la computadora o cenas improvisadas después del trabajo son parte del nuevo paisaje gastronómico.

Comer solo ya no implica apuro ni incomodidad, sino libertad.

Los espacios que mejor funcionan

No todos los lugares son iguales para comer solo. Algunos formatos se adaptan mejor:

  • Barras de restaurantes y parrillas

  • Cafeterías de especialidad

  • Bares tranquilos

  • Restaurantes pequeños o de pocas mesas

Estos espacios permiten una experiencia más relajada y menos estructurada.

El rol de las cafeterías

Las cafeterías fueron las grandes impulsoras de esta tendencia. Mesas individuales, barras cómodas y propuestas que invitan a quedarse hicieron que desayunar o merendar solo sea una escena cada vez más común.

Además, son ideales para leer, trabajar o simplemente observar la ciudad.

Comer solo también es elegir mejor

Cuando se sale solo, las decisiones cambian. Se presta más atención a lo que se pide, al punto de cocción, a la bebida y al tiempo que se le dedica a la experiencia.

Es una forma de volver a conectarse con el disfrute sin distracciones.

La mirada de los restaurantes

Muchos restaurantes ya no ven al comensal solitario como un problema, sino como una oportunidad. Cartas más cortas, platos individuales bien pensados y barras con servicio completo acompañan este cambio cultural.

Un hábito sin prejuicios

Salir a comer solo dejó de ser un gesto extraño. Hoy es sinónimo de independencia, disfrute personal y una nueva manera de habitar la gastronomía.

Comer solo ya no es una rareza, sino una elección. La gastronomía porteña entendió el mensaje y ofrece cada vez más espacios donde la experiencia individual es tan válida como la compartida.

En Baires Gourmet seguimos observando cómo cambian los hábitos y cómo la comida acompaña esas transformaciones.

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